Se llama Messier 87, un agujero negro supermasivo situado en el centro de esa galaxia.

El Observatorio Europeo Austral (ESO) y el equipo del sistema sincronizado de Event Horizon Telescope (EHT) mostraron una imagen del agujero negro supermasivo Messier 87 (M87), lo que supone una verdadera revolución en la astrofísica ya que es es la primera que se conoce de un agujero negro.

La noticias se dio a conocer este miércoles en ruedas de prensa simultáneas realizadas en Washington, Bruselas, Santiago de Chile, Shanghái, Taipei, Tokio y Madrid.

“La primera imagen de un agujero negro revelada esta mañana constituye la prueba más directa jamás obtenida de la existencia de estos cuerpos celestes”, explicó el astrónomo Frédéric Gueth, director adjunto del Instituto de Radioastronomía Milimétrica de Europa.

Así, el telescopio Event Horizon, que no es propiamente un telescopio, sino ocho observatorios de radio conectados en una red masiva que se extiende por todo el mundo, tomaron datos durante cinco noches de 2017 dentro de un período de 10 días. Y recién ahora pudieron procesar correctamente los datos recabados y obtener una sola fotografía.

“Hemos transformado un concepto matemático, algo que se explica con fórmulas en una pizarra, en un objeto físico que se puede observar”, explicó el italiano Luciano Rezolla, profesor de Astrofísica de la Universidad Goethe de Fráncfort y parte del equipo científico responsable del hallazgo.

La investigadora polaca Monika Moscibrodzka que también estuvo en la presentación de la foto comentó: “La imagen se construyó como un rompecabezas” a partir de diferentes fotografías tomadas en cuatro días distintos por la red de telescopios funcionando como un único radiotelescopio”.

“Nada del interior puede vivir y ser transmitido al exterior (…). No puedes ver un agujero negro, pero puedes ver su sombra, que se produce cuando la luz desaparece tras el horizonte de sucesos (del agujero)”, explicó el presidente del consejo del Telescopio del Horizonte de Sucesos, Heino Flacke.

“Gracias a estas imágenes se podrá comprender cómo funciona el magnetismo de los agujeros negros, ahondando en nuestro conocimiento sobre cómo se forman los jets, los chorros de partículas expulsados desde los polos de los agujeros negros. Se trata de la emisión de cantidades descomunales de energía, cuya única explicación por el momento es que provienen de la energía de rotación de los agujeros negros”, explicó Oscar Reula, docente titular en la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (Famaf) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) e investigador principal del Conicet.

“La imagen “permitirá corroborar o descartar la teoría de Einstein, analizar los discos de acreción, compuestos de gas y polvo, que giran a una altísima velocidad alrededor del agujero negro, produciendo una radiación que revela su posición”, señaló.

Las nuevas imágenes harán posible poner a prueba la teoría de la relatividad general de Einstein, que predice la existencia de una “sombra” circular alrededor de los agujeros negros.

En física, las ecuaciones de campo de Einstein constituyen la base del aparato predictivo de la relatividad general. Son un conjunto de diez ecuaciones que describen la interacción fundamental de la gravitación como resultado de que el espacio-tiempo está siendo curvado por la materia y la energía.

Aunque la teoría de la relatividad general había predicho la existencia de horizontes de eventos alrededor de los agujeros negros, hasta ahora los telescopios no tenían capacidad de resolución suficiente para “ver” un agujero negro. Y pese a que los horizontes de eventos pueden tener varios millones de kilómetros de diámetro, los agujeros negros son esquivos. Están muy lejos, y muchas veces ocultos detrás de grandes cantidades de gas y polvo interestelares.

 

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