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¿Qué dejó el gran regreso de Prison Break?

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La gran espera terminó para dejarnos una vez más al borde del asiento.

“La libertad tiene un precio. Morí hace siete años”. Así comienza la tan esperada serie Prison Break. Con las palabras del tan esperado Michael Scofield, sobre el cual el público ya ha llorado e intentado superar su muerte, para que, después de tantos años, este éxito de FOX nos de vuelta el mundo.

“¿El hombre que murió era realmente quien pensabas que era?”, continua el personaje interpretado por Wentworth Miller. Claramente, no lo era ya que hace su gran regreso de un lugar tan impensado como la tumba. Tan difícilmente de imaginar que su hermano va a buscar su cuerpo allí, llegando a nuevos extremos una vez más.

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FOX nos hace volver tan fácilmente a este mundo ocho años después, con una quinta temporada en la que ya nada es igual. Vemos a un Lincoln alejado de sus seres queridos, y sin sorprender, metido en problemas otra vez.

Sarah, cayó en un espiral cliché, de la mujer con una hermosa casa, viviendo con su hijo y nuevo marido que deja que desear.   A pesar de las señales, no quiere creer que Michael sigue vivo. Hasta su hijo, presiente que algo pasa que tiene que ver con su padre, sin siquiera conocerlo.

Michael, quien poco sabe lo que es ser libre, deja una vez más señales de su paradero. Su hermano, ya de instinto natural, sale a su rescate para encontrarlo encarcelado en Yemen… ¡qué sorpresa!. Sus fieles amigos, C-Note y Sucre no tardaron en querer ayudarlo.

Lamentablemente, este gran elenco podría estar llegando a su fin, según lo dicho por su creador Paul Scheuring. Tras la gran vuelta, afirmó que siente que “ya no podría contar otra historia sobre este grupo de personas”, por lo que se necesitarían nuevos escritores ya que se quedó “sin ideas”. 

De ser así, solo quedarían 8 episodios para darles a los fans, quienes sufrieron por 8 años la muerte de Michael, un “final feliz”. Al cual, el primer capítulo nos acercó pero todavía queda un largo camino por recorrer.

Por lo pronto se sabe que Michael, quien se lo conoce como  Kaniel Outis en el Medio Oriente, ha sido encarcelado por terrorismo. Outis, nombre de uno de los personajes de La odisea cuando vuelve varios años después de su supuesta muerte. En griego, ‘outis’ significa ‘nadie’.

Nadie“, quien también beneficia a T-Bag con un nuevo implante de la mano. Una pequeña sorpresa para el repulsivo pero amado mensajero que le trae el misterioso sobre de la verdad a Lincoln.

El próximo martes, tal vez sepamos más sobre los nuevos tatuajes de Michael, que no pueden ser otra cosa que pistas de un usual y misterioso plan del genio Scofield.

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Review – Fragmentado, 23 personalidades que pueden matarte de miedo

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Marina Wachtel
@setoffmarie

Kevin puede parecer un hombre como cualquier otro pero dentro, esconde 23 personalidades diferentes con las que debe coexistir todos los días de su vida. Si bien todas quieren “controlar” al resto, se genera una lucha en la que comienzan a reagruparse para ayudar a que salga “a la luz” una nueva personalidad aún más superior que será capaz de causar estragos, aunque parezca sólo una fantasía.

“¡Somos grandiosos! ¡No volveremos a tener miedo! ¡Solo a través del dolor podrás alcanzar la grandeza!”.

El director de Sexto Sentido, Night Shyamalan, regresa pisando fuerte con Split o Fragmentado, un vertiginoso thriller psicológico que relata la historia de Kevin Wendell Crumb, quien padece el Trastorno de Personalidad Múltiple.

Este trastorno psicológico es uno de los más conocidos pero también, uno de los menos entendidos, incluso por los profesionales. En este film se vuelve desafiante el poder dilucidar las grandes capacidades y el magnífico poder de la mente humana. La presencia de diferentes personalidades toman el control de la conducta de una persona de forma recurrente y cada una de ellas tiene sus propios recuerdos, relaciones y actitudes.

“Las diferencias entre identidades pueden ser espectaculares, y tan grandes como la diferencia que hay entre usted y yo, o entre todas las personas de ese auditorio. Tienen distinto cociente intelectual, tienen distinta fuerza física”.

Fundamentalmente, el elemento más inquietante de todo este escenario es como estas varias personalidades interactúan unas con otras, como se manipulan e intimidan unas a otras y cómo es que hay una fuerza aún más aterradora que está ganando fuerza.

Desde el obsesivo – compulsivo Dennis a un juguetón nene de 9 años llamado Hedwig, pasando por la  británica Patricia hasta el extravagante fashionista Barry, el actor James McAvoy (X-Men, Victor Frankenstein) trae a todos estos personajes a la vida de una manera innegablemente asombrosa.

Hay un montón de material para masticar, pero es una actuación que también muestra la gran agilidad y precisión de McAvoy. Él tiene que hacer cambios grandes y pequeños, a veces en el mismo aliento, y es un espectáculo enormemente atractivo y esencialmente primordial para este film que en eso se sostiene.

“¡Aquellos que no han sido heridos, no tienen ningún valor por dentro, no hay lugar para ellos en este mundo! ¡Están dormidos!”.

El guion es digerible y dinámico para mantener al espectador al borde de su asiento. No encontraremos ningún giro inesperado como nos tiene acostumbrado Shyamalan y aun así, la historia se va develando a partir de cada uno de estos personajes, lo que logra una agilidad diferente y acertada. La base del film es el suspenso sobre el cual logra mantener tensión y generar esa sensación de “estrés”.

En una entrevista, McAvoy relató que en Fragmentado “interpreto alrededor de nueve personajes. Debía imaginar lo que es vivir con todos ellos adentro. Pero también tenía que explorar esos personajes y su experiencia en un cuerpo. Fue mucho trabajo, como prepararme para nueve películas”.

La gran Betty Buckley, más recordada como la maestra en la película Carrie de 1976, oficia como la perspicaz psiquiatra de Kevin y la argentina Anya Taylor Joy (La Bruja, Morgan), quien interpreta a una de las jóvenes secuestradas por el protagonista, es el condimento perfecto para este film  y logran darle equilibrio a la trama.

La película no juega con muchos escenarios aunque logra atrapar a la audiencia en una atmósfera bastante inquietante. Sin embargo, no es un film lúgubre o perturbador. Si bien pone sobre la mesa varios elementos, no nos da todo servido en bandeja por lo que me parece interesante para que entre a jugar nuestra imaginación, nuestra curiosidad y podamos salir de la sala de cine con algo en qué pensar.

Lo más “inquietante” fue el final porque me pareció realmente desconcertante. No se entiende si es un guiño al espectador, un intento de cierre “divertido”, un chiste o si la historia pide pista para algo más.

De todas formas hay que darle oportunidad a este film que logra romper con lo que se está proyectando últimamente. Es interesante, entretenido. ¿Qué sucedería si el desorden de Kevin en realidad fuese un estado evolutivo de la mente, que simplemente no puede manejar? Tendemos a pensar que lo que no está dentro del régimen de lo normal es malo. ¿Qué tal si así no lo fuera?

“Tú eres diferente a las demás. Tu corazón es puro. ¡Regocíjate! Los heridos son los más evolucionados”.

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Santa Clarita Diet: La bizarra mezcla entre zombies y comedia

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La nueva apuesta de Netflix que te hace reír, pero simplemente, es rara.

Santa Clarita Diet, la nueva serie de Netflix protagonizada por Drew Barrymore y Timothy Olyphant, te hace reír, pero al mismo tiempo preguntarte: ¿Qué estoy mirando?.

Esta nueva apuesta de la exitosa compañía de streaming es una rara combinación de comedia familiar y una sangrienta serie. No hay que olvidar la vuelta extraña a las típicas historias de zombies.

Burlándose de la paz y monotonia de las familias blancas de barrios idénticos de los suburbios, esta pareja de agentes inmobiliarios debe encontrar el equilibrio perfecto entre la vida “normal” que vivían antes y las nuevas necesidades de Sheila (Drew Barrymore) sin ignorar la moral.

Santa Clarita Diet

Desde el comienzo, este show producido por Victor Fresco, te va a hacer alejar la vista de la pantalla por algunos segundos; ya sea por el vomito excesivo o los sangrientos encuentros entre Sheila y sus manjares….o presas.

Hay que admitir que es un poco difícil de acostumbrarse a todo lo que ocurre en esta historia, tanto para los personajes como para la audiencia por lo extraño que es este show.

Esta no es una tipica historia de muertos que empiezan a caminar lentamente y comer cerebros. Ni tiene que ver con una Apocalipsis tampoco. Todo lo contrario.

Sheila es una muerta-viva que vive junto a su familia como cualquier otra persona, sin incluir que su merienda favorita son dedos.  A pesar de tener que convertirse en una asesina para poder alimentarse, se siente más viva que nunca.

Santa Clarita Diet

Su rápida transformación de una aburrida madre a una cazadora de gente, inspira no solo a su familia sino que motiva con su nueva energía a todos a su alrededor.

“Probé´la sangre y ahora quiero más y más”

Sorprendentemente, los dos personajes, a pesar de convertirse en asesinos, son muy carismáticos y hacen reír al publico con sus locas aventuras y típicos problemas de pareja.

Esta familia, con la ayuda de su hija y el vecino nerd, intentan encontrar una solución para que Sheila pueda mantener una vida normal, sin que sus vecinos sospechen de su repentino cambio de personalidad… y de dieta.

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La serie, que se estrenó el viernes pasado, realmente se beneficia al tener los 10 capítulos al alcance del espectador.  Desde los primeros minutos, su rareza podría hacer que uno la abandone si tuviera que esperar otra semana para ver un segundo capítulo.

Los aficionados de las tramas de zombies encontrarán que, como muchas otras de este genero, no da mucho detalles en cómo se transforma Sheila. Lo que deja abierta la imaginación a muchas teorías de por qué esta mujer de un suburbio de repente tiene el antojo de comer personas, y su cuerpo parece estar muerto.

 

 

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Review – "Una Serie de Eventos Desafortunados", un show deliciosamente desventurado

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Marina Wachtel │@setoffmarie

La nueva serie de Netflix se estrenó el 13 de enero y tienen ese aire fresco y encantador que pide una segunda temporada.

“Si les interesan las historias con finales felices, entonces les convendrá ver otra cosa. Mi nombre es Lemony Snicket. Es mi deber solemne sacar a la luz la penosa historia de los niños Baudelaire, tal como sucedió hace muchos años. Pero ustedes, el público, no tienen tal obligación, y les aconsejaría a todos que se alejaran de inmediato y miraran algo más agradable. Esta historia será espantosa, lúgubre y calamitosa. Eso se debe a que no sucedieron muchas cosas felices en la vida de los Baudelaires”.

De esta manera, el narrador de los sucesos, nos introduce en el primer capítulo de esta serie original de Netflix, basada en los trece libros de Daniel Handler, que escribió la mayor parte de esta primera temporada con esa fiel impronta melancólica que tiñe sus historias.

Todo comienza con Lemony Snicket (Patrick Warburton) advirtiendo a la audiencia de las terribles aventuras que vivirán los hermanos Baudelaire: Violet (Malina Weissman), Klaus (Louis Hynes) y Sunny (Presley Smith). Y así lo hará cada vez que avance el drama, de manera sarcástica, honesta y con un toque de piedad. Como narrador, Warburton es excepcional. Es el encargado de introducirnos en cada capítulo y de vez en cuando hace apariciones dentro de las escenas.

Mr. Poe (Todd Fremann) es un banquero con una tos interminable y les da la noticia a los Baudelaire de que han quedado huérfanos. A partir de ahí, Poe será el encargado de encontrarles un tutor a los hermanos que poseen una gran fortuna. Este es uno de los personajes sobresalientes, que vive siempre “dentro del horario bancario” y es inocente como lo es de despistado.

Los hermanos Baudelaire están llenos de valentía, curiosidad y resistencia. Tienen pasión por los libros y siempre encuentran soluciones que, aunque acarician la fantasía, toman ideas de algo tan real como los textos.

El pariente más cercano de los chicos y con el primero que van a vivir es el Conde Olaf, interpretado por Neil Patrick Harris, conocido por su personaje en How I Met Your Mother. Sabíamos que era un actor talentoso, pero en este papel merece que nos saquemos el sombrero. Es absolutamente histriónico, con su voz, su lenguaje corporal en la piel de cada una de las personas que interpreta. Él tiene un ojo en la fortuna de los Baudelaire y los perseguirá disfrazado de lo que te imagines y a donde sea para quedarse con el dinero.

“La cuestión es que no pueden apresurarse a sacar conclusiones. Se precipitan a pensar que un hombre ruin, que juró apoderarse de la fortuna de sus padres, participa de un ardid para apoderarse de la fortuna de sus padres”. Oh Mr. Poe.

La serie está prácticamente en los hombros de los Baudelaire, que gracias a Netflix, pueden desplegar en detalle la historia. Dos capítulos de la temporada, representan un libro. En total, la primera temporada narra cuatro de los trece libros. Hagan las cuentas.

La música tiene ese toque audaz, entre parisino y perspicaz que acompaña muy bien las intrépidas aventuras de los tres hermanos. Esas notas astutas de acordeón son muy pegadizas.

Los sets de filmación son extraordinarios. Tienen esa esencia de Tim Burton pero mucho más pintoresca y real. Son divertidos y bizarros. Es como un choque entre blanco y negro del que salen algunos colores. Una colisión de contrastes muy amable a los ojos.

Con su toque de humor y sus momentos de alivio, la serie es un sueño en el que escapar de una trampa significa caer en otra. Donde la esperanza brota como algo eterno sólo para ser eternamente arrebatada. Es astuta e inteligente. Disfruté nombres como el “Lago Lacrimógeno”, los inventos de Violet, el tío llamado “Montgomery Montgomery”, las habilidades de Sunny con sus dientes o la tía Josephine que les tiene miedo a los agentes de bienes raíces. Y, entre muchas otras cosas, la aparición de Don Johnson. Hay que verla.

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The OA: confiar en lo desconocido

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Marina Wachtel – @setoffmarie 

La nueva serie de Netflix da forma a un gran enigma que invita a descubrir aún más cosas de las que están a la vista.

The OA es una serie muy intensa para el alma curiosa,  que espera encontrar más, que busca descubrir, inquietarse e indagar de que quizá lo que no vemos o no está ante nuestros ojos, también existe.

“Me preguntaron cómo recuperé la vista pero cómo la perdí es una historia aún mejor”. Así comienza The OA. El núcleo central se desarrolla a partir de la historia de OA o Prairie Johnson (Brit Marling) que tras desaparecer durante siete años, regresa a casa. Ella llega para cumplir una misión y, para ello, necesita encontrar cinco personas a las que les contará su historia a lo largo de los ocho episodios y serán la base más sólida de la joven y Prairie lo será para cada uno de ellos.

Definitivamente no es una serie para todo el mundo. Puede ser la opción para los que creen en un abanico de posibilidades o necesitan el último empujón para adentrarse en la aventura de entender que podría haber más de un plano, realidades alternativas, mundos y dimensiones diferentes, aunque todo eso no esté a simple vista o ni siquiera represente una posibilidad para el entendimiento.

 

Hasta acá parece complicado pero la serie lo desarrolla muy bien. Contesta muchas preguntas por eso no es para ver a las corridas; siempre va a haber una pequeña explicación que nos haga entender e hilar diversos elementos.

Está oferta que tiene a Brad Pitt como director ejecutivo, a la actriz y protagonista Brit Marling y el director Zal Batmanglij,  está diseñada para aquellos espectadores que se dejan llevar y conectar con este tipo de acontecimientos. Quizá no para los “intrépidos” que simplemente racionalizan cada partícula del espectro y llegan a la conclusión de que la serie es cero viable.

“Existir es sobrevivir a elecciones injustas”. En The OA decidir o elegir algo implica una bifurcación a una nueva posibilidad. “Todas están ahí, pero son inaccesibles”. ¿Y si lo que vemos no es la realidad? ¿O si es sólo una de muchas? ¿Y si pudiéramos existir en diferentes estados? Polémico…y no tanto.

El primer episodio definitivamente invita a continuar viendo esta serie que en su totalidad, es una suerte de Mamushka, tan simple a la vista pero que contiene tantos elementos dentro de otros. Y así es como avanza el transcurso de la historia. Hay que tener paciencia pero logra sorprender en tres segundos, en cualquier momento del capítulo.

La música logra conectar directamente con los sentidos. Como dijo el ingeniero en sonido: “Esa pista está diseñada solo para el espectador más atento de la historia”. Cada melodía tiene la habilidad de acoplarse al suceso que tenga lugar o a un caso muy particular. Es escurridiza y cualquier nota es capaz de despertar una emoción y poder materializar físicamente lo que parece imposible.

La actuación de Marling es excepcional. No hay nada que criticarle. El personaje está muy bien armado y realmente emana lo que representa.

El lanzamiento de The OA fue repentino;  Netflix no usó mucha parafernalia y, de hecho, mostró el tráiler una semana antes que se estrenara la serie. La falta de promoción de The OA le da un aspecto más sincero a la serie.

Es estimulante dejarse llevar por una trama desconocida para el mundo de las series y pensar un poco más sobre un tema algo banalizado como el que toca esta entrega: el ECM. La sigla significa Experiencias Cercanas a la Muerte. Parece esotérico pero incluso para los incrédulos y super fácticos, muchos psicólogos y antropólogos han estudiado estos casos desde hace más de cien años. True story.

La serie es un acertijo fascinante, todo un enigma y tiene las pistas necesarias como complemento para entender más en detalle la red de conexiones, de principio a fin. Se acoplan muy bien a los diferentes sucesos y experiencias de cada escena, y alimenta y da forma a aspectos que pueden parecer materialmente imposibles de representar. Por eso es una serie que recurre mucho a formas de expresión bien logradas.

Los sets no son descomunales pero pueden enarbolar y evocar sensaciones acordes al suceso que tome lugar e incluso pueden dar una impresión equivoca que logra acomodarse.

Una de las cosas más interesantes es que, de alguna manera, los sucesos se resuelven de forma satisfactoria pero también deja un final muy abierto, el gran cliffhanger, a la espera de que algo más debe suceder. Es una historia que definitivamente tiene que continuar.

“El futuro es oscuro. No como algo malo, sólo oscuro. No lo podés ver y quizá vivir es sólo iluminar lo que necesitas en un día, sólo ver el día” Personalmente tocó estratégicamente muchos puntos con los que logré conectar. Y cuando digo conectar, es eso, esa sensación única que hasta te conmueve.

The OA es un puzzle o rompecabezas donde siempre se pueden descubrir más piezas que contribuyen a entender mejor la historia. Muestra ese lado más profundo y escondido que sólo reconocemos ante nosotros mismos, en soledad.

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